Esta historia que escribo o posteo a continuación,
no
es de mi autoría, la leí en Facebook hace poco y
verdaderamente me dejo fascinado al leerla y asombrado al final, muchos al
iniciar esperaran una historia cruda, a la mitad creo que esperaran un final
feliz y al final bueno... se sorprenderán, espero que la disfruten y que con
este escrito a los que estén casados y estén pasando por indecisiones como
estas los hagan pensar un poco más.
Cuando llegué a
casa esa noche, mientras mi esposa me servía la cena, le tome su mano y le
dije, tengo algo que decirte... Ella se sentó y comió callada... La observe y
vi el dolor en sus ojos... De pronto, no sabía cómo abrir mi boca, pero tenía que
decirle lo que estaba pensando: "quiero el divorcio"... Ella no
parecía estar disgustada por mis palabras y me preguntó suavemente: ¿por qué? Esa
noche no hablamos, y ella lloraba... Yo sabía que ella quería saber que estaba
pasando con nuestro matrimonio, pero no pude contestarle... Sucedió que ella
había perdido mi corazón a causa de otra mujer llamada Juana. Yo ya no amaba a
mi esposa,... Solamente le tenía lástima.
Con un gran sentido de culpabilidad,
escribí un acuerdo de divorcio y en este acuerdo ella se quedaba con la casa,
el carro y el 30% de nuestro negocio. ¡Ella miró el acuerdo y lo rompió en
pedazos! Ella pasó 10 años de su vida conmigo y éramos como "extraños"
yo le tenía lástima, por todo su tiempo perdido, su energía, pero ya no podía
cambiar, yo amaba a Juana; De pronto empezó a gritar y a llorar, como para desahogarse...
La idea del divorcio ahora era aún más clara para mí...
El próximo día llegué a casa y la
encontré escribiendo en la mesa... No cené y me fui a dormir, estaba muy
cansado de haber pasado el día con Juana... Cuando desperté, todavía estaba mi
esposa escribiendo en la mesa... No me importó, me viré y seguí durmiendo...
Por la mañana, mi esposa me presentó sus condiciones para el divorcio: no
quería nada de mí, pero necesitaba un mes de aviso antes del divorcio... Me
pedía en el divorcio que por un mes tendríamos que vivir como si nada hubiera
pasado y llevarnos normal... Su razón era simple: nuestro hijo tenía todo ese
mes exámenes y no quería molestarlo con nuestro matrimonio quebrantado...
Yo estuve de acuerdo, pero ella tenía otra petición: que me acordara cuando yo
la cargue a nuestro cuarto el día que nos casamos... Me pidió que, por ese mes,
todos los días la cargara del cuarto hasta la puerta de salida de la casa, pensé
que se estaba volviendo loca... Pero para que el trato fuera en paz, acepté. Le
conté a Juana lo que mi esposa me pidió y Juana se reía en voz alta y dijo que
era absurda esa petición, que no importaba que truco mi esposa usara, tendría que
darle la cara al divorcio... Mi esposa y yo no teníamos contacto físico desde que
expresé mis intenciones de divorcio, así que cuando la cargué el primer día,
hasta la puerta del frente, los dos nos sentimos mal...
Nuestro hijo caminaba detrás aplaudiéndonos y diciendo: ¡papá está cargando a mi mami en sus brazos!... Sus palabras me dolieron mucho... Caminé los 10 metros con mi esposa en mis brazos. Ella cerró los ojos, y me dijo, en voz baja: no le digas a nuestro hijo del divorcio, por favor... Asentí con el cabeza, un poco disgustado, y la bajé cuando llegué a la puerta, ... Ella se fue a esperar el transporte para ir al trabajo. Yo manejé solo al trabajo... El segundo día, los dos estábamos más relajados, ella se apoyó en mi pecho y pude sentir su fragancia en su blusa... Me di cuenta que hacía tiempo que no la miraba detenidamente. Me di cuenta que ya no era tan joven, tenía algunas arrugas, algunas canas... Era notable el daño de nuestro matrimonio. Por un momento pensé y me pregunté: ¿Qué fue lo que le hice? El cuarto día, la cargué, sentí que la intimidad estaba regresando entre ambos... Esta era la mujer que me dio 10 años de su vida, de su juventud... En el quinto y sexto día, seguía creciendo nuestra intimidad... No le dije nada a Juana al respecto. Cada día era más fácil cargar a mi esposa y el mes se iba corriendo... Pensé que me estaba acostumbrando a cargarla, y que tal vez era por eso que se me hacía cada vez menos notable el cargar el peso de su cuerpo... Una mañana ella estaba mirando que ponerse,... Se había probado muchos vestidos, pero no le servían; Quejándose dijo: ¡mis vestidos se han puesto grandes! y fue ahí que me di cuenta que estaba muy delgada, era esa en realidad, la razón por la que yo ya no sentía su peso al cargarla... De pronto me di cuenta que se había enterrado mucho en el dolor y la amargura... Sin darme cuenta, le toque su cabello... Nuestro hijo entró al cuarto y dijo: papá llegó el momento de que cargues a mamá hasta la puerta... Para mi hijo, ver a su padre, día tras día, cargar a su mamá hasta la puerta, se había convertido en una parte esencial de su vida ... Mi esposa lo abrazó, yo viré mi cara... Sentí un gran temor que cambiaría mi forma de pensar sobre el divorcio... Ya cargar a mi esposa en mis brazos hasta la puerta, se sentía igual que el primer día, el día de nuestra boda... Ella acariciaba mi cuello natural y suavemente... Yo la abrazaba fuertemente, igual que nuestra noche de bodas... La abracé y no me moví, pero la sentí tan livianita y delgada que me dio tristeza... El último día igual la abracé y no quería moverme,... Le dije: no me di cuenta que ya no teníamos intimidad,... Mi hijo iba para la escuela y yo manejé para la oficina, salí del carro, sin cerrar la puerta, subí la escalera, Juana me abrió la puerta, y le dije: discúlpame, lo siento, no quiero divorciarme de mi esposa... Juana me miró, me preguntó si yo tenía fiebre, le dije: mi esposa y yo nos amamos, solo era que entramos en rutina y estábamos aburridos, hasta ahora, no valoramos los detalles de nuestra vida, pero desde que empecé a cargarla nuevamente, todos los días, del cuarto a la puerta, me doy cuenta que debo cargarla por el resto de nuestras vidas... Juana empezó a llorar, me dio una bofetada y tiró la puerta.
Bajé las escaleras, me monté en el auto, llegué a la floristería y le compre flores a mi esposa, la joven en la floristería me preguntó: ¿qué le escribo en la tarjeta, Sr.? "te cargaré todas las mañanas, hasta q la muerte !!!nos separe!!!", le dije... Llegué a mi casa, con flores en las manos y una sonrisa, solo para ella, corrí y subí las escaleras, entré en la habitación... Y encontré a mi esposa ¡¡¡ muerta !!!, mi esposa estaba batallando con la terrible enfermedad del cáncer y yo estaba tan ocupado con Juana, que no me di cuenta...
Mi esposa sabía que se estaba muriendo y por eso me pidió un mes de aviso antes del divorcio, para que a nuestro hijo no le quedara un mal recuerdo de un divorcio, para q no tuviera una reacción negativa, para que por lo menos a mi hijo, le quedara grabado en sus ojos y sus recuerdos, que su padre era un hombre maravilloso, un esposo que amaba a su esposa.
Estos pequeños detalles son lo que
importa en la vida, en una relación... No la casa, el carro, el dinero en el
banco, esto solo parece crear un ambiente que crees podría llevarte a la
felicidad, pero en realidad no es así. Trata de mantener tu matrimonio feliz...
Recuerda siempre el primer día de esa linda historia...
No sabemos realmente ni valoramos lo q tenemos
hasta que lo perdemos...
Posteado, corregido y reescrito por: Esteban Roldán
Twitter: @Sttevanrold
Wow que lindo, triste.. y real!!
ResponderBorrarmi vida que hermoso que hayas compartido esto!!
hay que valorar esos hermosos y pequeños detalles que son los que realmente completan nuestra vidas! :')
claro que si mi cielo, valorar cada detalle que se tiene en pareja, siempre hay discusiones e inconformismos, pero esto es para que aprendamos cada vez más a superarlos y a dejarnos ser guiados por la mano de Dios, obviamente poniendo de nuestra parte para poder avanzar como pareja.
ResponderBorrarmuy cierto lo que dices, hacer lo que debemos.. que lo que el camino nos depare viene de Dios :)
ResponderBorrardesgraciadamente los hombres solo ven el exterior, nunca el interior ni lo que sentimos ni mucho menos loque pensamos, solo existen ellos y primero son ellos, son tan egoistas.....
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